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Libros, gatitos y café

2025: tristeza y chispas de alegría

29 de septiembre de 2025

Mi número favorito es el 5 así que pensé que este sería un buen año. ¡Bueno, bueno, bueno!

No lo ha sido.

Empezó muy bien, eso sí. Con mucha ilusión, con mi proyecto en YouTube, a tope. Pero enseguida vino el primer mazazo. Nuestra Fluffy tenía una recaída en su linfoma. Pero nada, nosotros, luchadores y ella, más. Lo habíamos superado y esta vez no iba a ser menos… Pero desgraciadamente, nos dejó el 1 de mayo, tan dulce y tan buena como sólo ella podía ser. Sin dar faena, en puente, para poder recuperarme del disgusto.

Y no hay día que no llore, aunque sea un poquito, porque no puedo soportar la idea de que no voy a poder acariciar nunca más esa cabecita, mirar esos ojitos azules tan sabios, tan generosos, tan como los de mi abuelín. Escuchar ese ronroneo, ese maullidito pidiéndome mimos en la barriguita, ese hacerme compañía silenciosa cada vez que me ponía a leer y se tumbaba encima de mí o al ladito, pegadita. Se me hace insoportable, os lo digo de verdad. Es que no puedo, no puedo. Es superior a mí. Pero es que también doy las gracias, infinitas, al universo, por ponerla en nuestro camino, y a ella, por elegirnos, porque fue ella quien nos quiso desde el primer momento; ella, la inadoptable, que se dejó coger y abrazar por los dos, en un acto de amor que fue irrepetible y hermoso. Era tan especial, tan buena… En fin. Todo nos lo puso fácil a nosotros dos, ella que no quería saber nada de ningún humano.

Pero la vida sigue, y Kiss se quedó desorientada, confusa, sin compañera tras once años juntas, siempre juntas, siempre amigas y hermanas. A pesar de haber fallecido en casa y haberla acompañado en su enfermedad y su declive, aunque la olió y eso, dicen, ayuda en el proceso, parecía que no entendía qué había pasado con ella. La buscaba incesantemente. Tras un tiempo medio prudencial y tras consultarlo con quienes nos merecen confianza absoluta en estos temas, decidimos «probar» y tantear. Y así llegó Fusi, la bandida, la terremotilla, la agotapilas. Y primero todo fue bien… Hasta que dejó de ir bien. Kiss se puso malita, empeoró de su insuficiencia renal crónica, eso pone de mala leche a cualquiera (encontrarse mal), Fusi es muy intensita… Bueno, hemos tenido un verano, digamos, intenso. Kiss ha mejorado tras los cuidados pero empezaron a llevarse mal entre ellas porque Fusi cogió más confianza y se le tiraba encima a Kiss… y entonces llegó el momento de plantearse no adoptarla ya que aún no era nuestra, estaba solamente en acogida.

Se nos rompió el corazón. Y buscamos otra solución, que pasaba por probar con otra cachorrita para que jueguen ellas dos y dejen en paz a Kiss. ¿Deberíamos haber hecho esto desde un primer momento? Podría ser. Pero las cosas en la vida a veces pasan por algún motivo, porque si hubiésemos hecho esto la combinación de gatas, seguro, hubiese sido distinta y Fusi no se hubiera contemplado como opción. Esa es mi visión del tema. El caso es que ha llegado Besh/Lima, que es un amor de gata, súper tranquilita pero al mismo tiempo una aventurera trepadora rompeyrasgacortinas, que derrapa que no veas, que juega y juega y le sigue el rollo a la locatis. Se llevan súper bien ellas dos, y Kiss ahora que se encuentra bien, las sigue a todas partes y cuando se harta de ellas, se va a lo suyo.

Y así estamos. Entre miedo a que empeore la IRC de Kiss (que es ley de vida y así será, pero espero que sea muy poquito a poco), pena por la pérdida de Fluffy y alegría por la llegada de estas dos nuevas peluches adorables a nuestra familia. Nubes, rayos, tormentas y arcoíris. Tristeza y chispas de alegría.

Así que tengo abandonado el canal de YouTube, y no digamos el blog… Pero bueno, como he renovado el dominio y el hosting, digo, venga, va, voy a actualizarlo. No voy a poner fotos de las loquillas para que haya más hype en los vídeos y vayáis a verlos, jajaja… (no vendrá ni el Tato).

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